Aún puedo sentir aquellos pensamientos que paseaban por mi mente.

 

No sé qué porcentaje de mujeres pasarán o están pasando por lo que voy a contar, pero seguro que sois muchas las que os veréis reflejadas en algún punto, o en todo.

 

El espejo.

Al mirarte al espejo, aparecen diferentes pensamientos, unos positivos, de amor hacia ti misma, pero otros negativos, porque lo que te devuelve el espejo no es de tu agrado, no es lo que te gustaría ver.

Sientes que ha pasado por ti el tiempo y no le has prestado atención a tu cuerpo, que no lo has cuidado lo suficiente.

Aún así decides vestirte para verte bien, para ir a esa cena de amigas de la mejor manera posible. Esa manera de vestirte no es, como diría mi compi Nazareth Valverde, para potenciar tus virtudes, sacarte partido, sino que lo haces escondiendo todo aquello que no te gusta.

Camisetas y blusas anchas, prendas tipo saco que no se adapten a tu cuerpo. Largas, para que te tapen hasta las caderas. Ropa que al contrario de lo que crees, te hace ver peor de lo que estás.

Y si tu sobrepeso es mayor, no solo te afecta en eso, también lo hace en tu salud. Dolor de rodillas, de espalda, cansancio, poca vitalidad y energía…

 

Las dietas.

Cuando pasa el tiempo decides que es hora de ponerte a dieta, de perder peso y lograr verte bien. Te marcas tu objetivo, 10, 15, 20 kilos.

Buscas dietas por doquier. Unas de revistas varias, otras de tu amiga, vecina,… del propio médico de cabecera que da siempre la misma para todo el mundo.

A un herbolario, donde aparte de la dieta te dan productos para tomar, ya sean sustitutivos o de apoyo.

Pero, ¿qué pasa dieta tras dieta? Que no ves resultado o es demasiado poco.

Sientes que te estás esforzando pero no obtienes recompensa, porque no nos engañemos, nos esforzamos por obtener siempre una recompensa y ver que no se pierde lo que se quiere, pues hace que vuelvas a abandonar esa dieta.

Estás unos días así, o semanas más bien. Vuelven los pocos kilos que perdiste, y hasta por partida doble a veces. El temido efecto rebote o yo-yo.

De nuevo, una dieta más.

Una tras otra.

¿El resultado?

El mismo, o muy muy parecido.

Tus sentimientos acaban por el suelo, tu autoestima bajo tierra.

¿Cuántos planes has rechazado por no encontrarte bien de salud debido al peso? ¿Cuántos han sido por no verte bien estéticamente? Unos cuantos, seamos sinceras.

Sentimientos y dietas. Una historia personal de cómo la espiral de las dietas te atrapa. #perderpeso #dietas

La solución.

Pero después de muchos intentos das con alguien, con ese alguien que te ayuda y te lleva a lograr tu objetivo.

Lo logras por fin y esa sensación de liberación que tienes es algo magnífico. Te ves guapa, te sientes bien.

Ni rastro de aquello que tenías y que sentías.

¡Qué felicidad la de mirarte al espejo y verte con ojos de enamorada! Enamorada de ti misma, de nuevo y por fin.

Pero ojo, que esto puede desvanecerse si no se sigue un mantenimiento adecuado.

Si no sigues cuidando tu alimentación, puedes volver a verte como antes.

Una dieta tiene una fecha de inicio y otra de fin. Después de esto, tienes que seguir al pie del cañón y  no volver a los antiguos hábitos de alimentación.

Esta es la clave, perder peso puede resultar fácil o difícil, pero si no te mantienes después, de nada habrá servido el esfuerzo.

Ese sentimiento de felicidad será fugaz y no quieres eso.

Quieres dar con la clave del mantenimiento, de seguir una alimentación en equilibrio, que puedas tener eventos sociales, cenar fuera, picotear, dentro de una regla de 80/20 que me gusta llamar a mí.

Cuidarte el 80% de las veces, y el 20% restante puedes darte algún capricho.

Cuando eso lo consigues, entonces sí, sientes alivio, logro. Te sientes poderosa y bella. Vital y fabulosa. Enérgica, con ganas de comerte el mundo.

Qué bonitos sentimientos te esperan. Qué bello sería sentirse así.

 

No decaigas, no abandones.

Lucha por lo que quieres, a pequeños pasos, no hay prisa.

Te aseguro, que lo que hay al final es una gran recompensa.

 

No creo en las dietas, he probado unas cuantas y la mayoría no me han funcionado. Las que sí lo han hecho, a la larga me han aburrido tanto y eran tan incompatibles con mi vida diaria que no podía seguirlas y abandoné.

Por ello, la alimentación en equilibrio, 80/20, el meal prep saludable y un peso feliz hicieron que no volviera a caer de nuevo en la espiral de las dietas.

 

Si quieres una mano amiga que te ayude y guíe hasta tu felicidad al sentirte bien en tu peso, escríbeme a hola@alejandradelrio.com y hablamos.

 

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