Seguramente ya has logrado mucho con tu alimentación.
Habrás dejado de comer dulces, también has abandonado las grasas y no comes hidratos de carbono…
Quizá has probado a combinar unos alimentos con otros y no comer juntos algunos grupos porque dicen que así se pierde peso…
O incluso has probado a tomar batidos sustitutivos…
También te has apuntado a toda clase de ejercicios, ¿puede ser? Al gimnasio, pilates, zumba, bicicleta, …
Y como esto no funcionado lo suficiente crees que es culpa de tu fuerza de voluntad y tus ganas para seguir adelante, pero no es así.
Todo esto, lo has hecho con mucho esfuerzo y con fuerza de voluntad.
Lo único que ha ocurrido es que estos cambios no han sido suficientes, porque salvo el de dejar de comer dulces, el resto no sirve para nada porque no es lo correcto.
Por ello quiero darte las 5 claves que te harán perder peso, 5 puntos que si los cumples verás como tu cuerpo se ve más bonito pero sobre todo tu salud será mejor.
5 claves para perder peso
1. Leer las etiquetas.
Hay que centrarse en alimentos en vez de en productos. Esta es la clave.
Los productos light o 0% grasa no suelen ser tan saludables ni tan buena opción. A veces incluso no es tanta la diferencia de calorías con la versión normal, simplemente sustituyen el azúcar o la grasa por ingredientes o aditivos mucho peores.
Además, el problema de estos productos es que como tienen menos calorías nos damos libertad de comer más, lo que al final se traduce en más cantidad de calorías que si te comes la versión normal.
No te dejes engañar por este tipo de publicidad. Elige y prioriza las frutas, verduras, legumbres y alimentos naturales que no precisan llevar etiqueta para saber que es.
Si entrenas con pesas no te pondrás grande o super musculosa como un hombre, no, porque nosotras no tenemos tanta testosterona como ellos para que esto pase.
A veces, saltar de una clase de cardio a otra no sirve de nada. Hay que completar la rutina con ejercicios de fuerza, con pesas. A mayor cantidad de músculo, más grasa quemas.
Además, no es fundamental que desde el principio hagas cardio. Si tienes sobrepeso, una buena alimentación ajustada a tus necesidades te hará perder mucho peso.
Incluso hay mujeres que disminuyen tanto las calorías y aumentan el ejercicio en demasía, tanto, que suelen acabar exhaustas, perdiendo mucho peso en poco tiempo, pero recuperándolo en cuanto bajen el ritmo.
3. No hay que comer menos, sino comer mejor
Es un error muy común el ver a mujeres que quieren perder peso y empiezan a hacer dietas de 1000 calorías y se pasan con hambre todo el día. Estoy segura de que tú necesitas más de esas calorías.
Dime, ¿de qué sirve perder peso rápido si no puedes disfrutar de un cumpleaños sin tener remordimientos? ¿de qué sirve pasar hambre y perder mucho peso de golpe si luego en cuanto incluyas en tu dieta esos grupos de alimentos que has eliminado te hacen recuperarlo?
Yo también hice eso hace muchos años, y ¿de que me servía? De nada.
Por eso hay que escoger opciones saludables, que son las que te garantizan tener una buena salud y no excluir ni hidratos de carbono ni grasas de tu alimentación, pues son necesarios.
Si reduces mucho el número de calorías diarias que ingieres, el metabolismo se torna más lento y la consecuencia de esto es que no quemará lo suficiente.
No hay verdades absolutas, hay gente que no es capaz de hacer 5 comidas porque no le entran, porque se debería obligar, y esto nunca debe ocurrir. Lo importante es el balance total de calorías al día y tu saciedad. Si con 3 comidas saludables, con alimentos de calidad te pueden hacer perder peso de igual forma que si comes 5 comidas, eso sí, estas cinco comidas tienen que ser con menos cantidad.
4. No eliminar hidratos de carbono y Grasas
A riesgo de sonar repetitiva vuelvo a recalcarlo. No los elimines, no es necesario. Busca la versión saludable dentro de estos grupos y consume la cantidad apropiada.
En caso de las grasas, la mejor fuente son las insaturadas como el aceite de oliva virgen extra, el pescado azul, aguacate, frutos secos…
Evita siempre las grasas trans o hidrogenadas y el aceite de palma. Estas grasas se relacionan con enfermedades cardiovasculares con alto índice de mortalidad y mayor diabetes.
Respecto a los hidratos de carbono, elige la avena, el boniato, las harinas integrales. Y lo de comerlos o no en la noche va a depender de nuestras reservas que hayamos acumulado durante el día.
Al final, como he dicho antes, es la suma total de calorías diarias, no el momento en el que comas.
Si el balance es que consumes más de lo que gastas, esos hidratos extra por la noche no ayudarán en nada a perder peso.
Pero si gastas más de lo que consumes, no te afectará que te comas algo con carbohidratos en la noche.
Un ejemplo para verlo mejor, si consumes 2000 calorías al día, pero gastas 1800. Ya sabes lo que puede pasar independientemente de cuando comas un determinado alimento.
5. Fijarse metas pequeñas
Nada de perder 5 kilos en un mes, o lograr subir 15 pisos por las escaleras en dos semanas… Esto no ayuda en nada a la salud, ni física ni mental.
Física porque si logras esto es porque estás dejando de lado aspectos saludables como consumir únicamente lo que necesitas, o esforzándote más allá de tus límites.
Tampoco te estés pesando diariamente pues hará que tu salud mental se vea afectada si no ves los cambios que tú crees que deberían ocurrir. Hay muchos factores que afectan a ese número. Como mucho pésate una vez a la semana y en las mismas condiciones: en ayunas, después de ir al baño y sin ropa.
Pero el mejor indicador de que lo estás haciendo ver es la ropa, ver que te va quedando grande es lo que te asegura el cambio.
Luchar a contracorriente es difícil y desgasta mucho, pero eso no quiere decir que tú no puedas o no seas capaz de hacerlo, ¡nada de eso! Claro que puedes. Si has probado todo o casi todo de lo que dije al principio significa que estás preparada para alcanzar el objetivo, de encontrar la manera correcta de perder peso, pero sin dejar de mortificarte cada vez que tienes un evento social.
Porque no es cuestión de pasar hambre y de eliminar todo tipo de alimentos. Es cuestión de cambiar hacia unos hábitos más saludables que son los que te van a hacer llegar a la cima.
Aunque te parezca un camino más lento que cualquier dieta milagro, no desesperes y ve introduciendo los cambios poco a poco para que no llegues a saturarte. Te aseguro que el premio tras cruzar la línea de meta merece la pena.
Recuerda que una alimentación saludable hará que físicamente te veas mejor a la vez que estás cuidando tu cuerpo y tu salud, evitando enfermedades.
Ayúdame a llegar a más mujeres para que puedan perder peso cuidando su salud. ¡Compártelo!
¿PIERDES EL TIEMPO EN LA COCINA? ¿QUIERES PERDER PESO? CONOCE ESTAS 5 CLAVES QUE TE AYUDAN.
Cuando una mujer quiere alimentarse bien, cuidar su salud y conseguir un peso saludable, una de sus prioridades debería ser la comida casera, no me refiero únicamente a las lentejas y demás potajes, si no a cocinar todo, desde el desayuno a la cena.
El comer cosas cocinadas por ti misma hará que notes una gran diferencia en tu cuerpo y tu salud, pero también en tu bolsillo, porque tanto si optas por comer fuera, como por comprar muchos precocinados, el dinero gastado esa semana aumenta considerablemente.
Para mí, hay 5 claves que te ayudan a ganar tiempo y energía a la vez que pierdes peso.
Organizarte, esto te hará que comas de forma saludable y que también reduzcas los antojos que puedan aparecer durante ese día. Porque si no hay nada sano para comer, cuando te apetezca picar algo irás directa a por un dulce, un snack salado o cualquier cosa que se te cruce.
También ocurre, que, si llega las horas de la comida y no tienes nada preparado ni pensado, o, aunque tengas pensado que comer, pero lo que te falta es tiempo para prepararlo, seguramente cogerás lo primero que aparezca al abrir el congelador o la nevera. Algo rápido de preparar, y no suele ser nada sano.
Planificar los menús. Mínimo deberías incluir en ellos las comidas y cenas. Y si ya incluyes los desayunos y meriendas, muchísimo mejor.
Tómate tu tiempo para apuntarlo todo. Elige un día en el que anotarás todo lo que vas a comer durante la semana. Asegúrate que esos menús cumplen con las necesidades nutricionales que necesitas y que se adaptan a tu ritmo de vida. También debes asegurarte que el menú se base en lo que puedes cocinar uno o dos días a la semana únicamente.
Una vez has apuntado todas las comidas que vas a realizar, haz la lista de la compra en base a esas comidas, así ahorrarás tiempo en el supermercado y no desperdiciarás comida al comprar únicamente lo necesario para esa semana. Pero antes de todo esto revisa lo que tienes por casa, para evitar comprar algo que ya está en tu despensa.
Recuerda que para lograr que tu compra sea saludable deberás mirar bien las etiquetas nutricionales, para asegurarte que lo que vas a coger entra dentro de los alimentos sanos.
Adapta esas recetas a tu ritmo de vida, si por las mañanas siempre estás sin tiempo, opta por desayunos rápidos de hacer, como puede ser un batido.
También elige recetas que ya conoces, no es tiempo de estar probando nada. Se trata de aprovechar el tiempo al máximo para tener el resto de la semana con más tiempo disponible para ti, tu familia, amigos o para lo que más te apetezca. Como mucho yo te diría 1 o 2 nuevas recetas si es que te apetece ir probando cosas nuevas.
Elige un día a la semana para cocinar, o dos. Ese día te dedicarás a cocinar todas o casi todas las comidas de la semana, incluidos los desayunos si es que lo has decidido así.
Si cumples con estas 5 claves que te cuento, lograrás tu objetivo de estar sana, cuidar tu alimentación y también conseguir el peso que deseas.
Recuerda: planifica, haz la lista de la compra y cocina.
Hábitos saludables u Operación Bikini, ¿qué hacer?
Junio, mes en el que entra el verano, en el que empezamos a “destaparnos”, mes en el que ya empezamos a ponernos un short o camisetas de tirantes, vestidos… vamos que enseñamos más piel que en invierno.
Y digo empezamos porque en Cuenca, que es de donde soy, el calor y el verano siempre llega más tarde que en el resto de España. Aquí dura muy poco el verano porque entre que llega tarde el calorcito y a mediados de agosto ya empieza a refrescar por la tarde-noche, ni nos enteramos de él!! Pero que le vamos a hacer. Cuenca es muy bonita como para quejarnos de eso jjj 🙂
Es en este mes cuando suelen entran las prisas por comer bien, por adelgazar, ponerte a dieta para lucir un poco mejor en verano, la famosa Operación Bikini de toda la vida, vamos. Pero no solo empezamos a comer sano sino que quizá estemos probando cualquier dieta loca que te restringe los 1000 y 1 alimentos.
Y yo te pregunto, ¿todo esto para que? ¿Cuál es el fin? ¿Qué te vean más delgada? ¿para verte tú con menos peso? ¿por qué maltratas tu salud durante el invierno? ¿por qué apretar el mes anterior al verano e intentar alimentarte de una forma más saludable? No lo entiendo, lo siento por ser así de cruda, pero no lo entiendo.
¿Y ahora que hago?
Yo nunca me he sumado a la operación bikini restringiendo calorías en exceso o alimentos, y no digo que haya comido siempre de forma saludable, porque sería engañarte.
Yo intentaba cuidarme durante todo el año, aunque no lo conseguía para nada.
Si has leído mi historia alguna vez, sabrás que me he peleado bastante con la alimentación. Que comía cosas que creía que eran saludables, pero nada de eso. Me dejaba engañar por la industria, como seguramente te esté pasando a ti. Que crees que todo lo que anuncian en plan: sin azúcares añadidos, sin grasas, te ayuda a bajar el colesterol, bueno para tu sistema digestivo…. Es de verdad, y no, no es así.
Siempre digo que en esta vida hay que saber de todo, si no, te engañan en cuanto intentas abrir la boca y te acabas creyendo todo lo que te dicen.
Hoy quiero ayudarte a que abras los ojos.
Lo siento, pero te lo tengo que decir: ya no hay nada que hacer para que logres verte con esos kilos que te sobran. Al menos este verano.
Esto no es un sprint. Es una carrera de fondo. En el que tienes que correr y correr. Avanzar cada día un poco más. Cambiar a unos hábitos saludables. Esta es la única manera que tienes de lograr un cambio duradero.
Un cambio con el que logres verte bien de una vez y para siempre y olvidarte de la dichosa operación bikini.
En busca de hábitos saludables.
Hace algo más de un mes hice un reto en el que muchas mujeres participaron en él, y empezaron a cambiar a unos hábitos saludables. Si tú también quieres ser como ellas te dejo aquí los temas que trabajamos y que tú también tienes que implementar para que te alimentes de forma saludable ya mismo.
Mentalízate: Es el primer paso. Piensa que si no lo estás no podrás conseguir que el cambio sea para siempre.
La nevera y despensa tienen que estar llena de alimentos sanos, frutas, verduras, frutos secos, legumbres, semillas… Quien elimina la tentación, elimina el peligro. Pues eso, evita llenar tu nevera con alimentos pobres en nutrientes y sustitúyelos por unos más saludables, solo así lograrás que el cambio sea más fácil.
Bebe agua. Fundamental para mantenerte hidratada, eliminar toxinas, depurarte. Y también para aliviar el estreñimiento.
Aumenta las verduras y las frutas. Al aumentarlas, estas te sacian y te ayudarán a reducir el resto de comidas y con ello las calorías.
Reduce el azúcar. El azúcar está en todo. Tiene muchísimos nombres diferentes. Esta reducción hará que tus hormonas vuelvan a trabajar de nuevo de forma correcta. Se eliminará la ansiedad que muchas veces te entra por comer más y más.
Haz ejercicio. El ejercicio es fundamental en una vida saludable y también si quieres perder peso.
Traza un plan. Sin esto, nada de lo anterior servirá. Objetivos pequeños. Realiza un seguimiento y celebra cada pequeño logro.
Te aseguro que si tú consigues hacer todo esto, lo habrás logrado. Conseguirás el cuerpo que quieres y mejor aún, gozarás de buena salud.
Entonces, ¿te sumas al reto de esta Operación Bikini más saludable? Cuéntamelo aquí abajo 🙂
¿Quieres reducir los antojos? Te cuento como conseguirlo
Muchas veces aparecen unas ganas irresistibles de atracar la nevera, la despensa o a cualquier armario de la cocina donde tienes medio escondidos los snack y demás comida poco saludable. De comerte esas galletas con chocolate que tanto deseas.
A todos nos ataca alguna vez esa sensación, todo hemos pasado por eso.
Y cuando las dietas son estrictas aparecen con más fuerza los antojos o ganas de comer porque sí.
Y cuando aparecen, cuesta librarse de ellos. Se necesita fuerza de voluntad, pero un día, otro día…. Esa fuerza de voluntad puede llegar a flaquear.
Definiciones:
Primero vamos a definir hambre, según la RAE, hambre significa:
Deseo apremiante y pasajero, habitualmente caprichoso.
Tiene muchas más definiciones, pero solo usaré esa.
Veamos que las diferencias entre una y otra podría ser que, si tienes hambre, te va a apetecer cualquier tipo de comida, porque tu cuerpo la necesita y así te lo pide, pero si lo que quieres es comer algo en concreto, es un antojo.
Diferencias entre antojos:
Dentro de los antojos podemos diferenciar entre los fisiológicos (se presentan porque puede haber alguna carencia) o emocionales (unidos a emociones, estrés, ansiedad…).
Si quieres diferenciarlos, un truco que funciona es no hacer caso cuando aparece esta sensación. Deja pasar un tiempo. Si desaparecen, es un antojo emocional, pero si continúas así, serán fisiológicos.
Antojos y azúcar:
Normalmente, esos antojos suelen ser por comidas dulces. ¿Por qué? Porque el azúcar es adictivo, sí, como lo oyes. Y tienes que desintoxicarte.
¿Sabías que puedes llegar a tener síndrome de abstinencia si dejas el azúcar? Solo es al principio, pero sí, normalmente aparece.
Hay estudios que han demostrado que el azúcar puede llegar a ser tan adictiva incluso como lo es la cocaína, evidentemente no hablamos de lo mismo, pero sí que estimula las mismas áreas del cerebro que esta droga.
Entonces, ¿como evitamos los antojos?
Primero, yo te diría que hay que descartar cualquier desequilibrio hormonal, alergias o infecciones como la candidiasis. Aunque son pocos los casos, esto puede suceder y tienes que estar atenta.
¿Quieres conocer los trucos que te ayudarán a controlar tu hambre y reducir los antojos? Sigue leyendo.
Elimina de tu despensa y nevera todos los productos llenos de azúcares. Saca de tu casa también los precocinados, snacks… Quien evita la tentación, evita el peligro ¿no? Pues todo fuera. Si quieres comer alguna vez un bizcocho, galleta o postre, prepáralo tú misma de forma saludable, como estos muffins de plátano y avena.
Planifica tus comidas y cocínalas con antelación, así no te queda más remedio que comer lo que ya tienes cocinado y no recurrirás a otras comidas. Así que iniciarte en el meal prep te ayudará a reducir esos antojos.
No ingieras snacks industriales.
Para que los 2 pasos anteriores funcionen, hay que hacer la compra sin hambre. Planifica, prepara la lista de la compra.
Come alimentos naturales, que no estén procesados.
Consume alimentos de bajo índice glucémico. Esto te saciará antes.
Eleva el consumo de grasas, pero grasas saludables. Aumenta también el consumo de proteína. Añádelas en todas tus comidas. Son las más saciantes. Y además si quieres perder peso, consumiéndolas evitarás perder músculo.
Aumenta, por supuesto, las verduras y vegetales.
Que los alimentos que comas sean ricos en micronutrientes. Tu cuerpo es sabio, tienes que aprender a escucharlo. Si te pide comida, a veces es porque te faltan nutrientes.
Haz ejercicio. Esto regulará el ciclo del hambre y la saciedad. Medita también, 5 o 10 minutos al día. Incluso hazlo mientras comes, saborea la comida, huele, aprecia la textura… esto hará que lo disfrutes más y le darás tiempo al cerebro para que mande la señal de saciedad.
Date un respiro. A veces es necesario. Además, se ha demostrado que si no duermes lo suficiente, aumenta el apetito. (estudio).
No comas con la televisión encendida, ni delante del ordenador. Comerás más sin darte cuenta.
Bebe agua. Este es un buen truco, si sientes hambre, bebe un vaso de agua. Si se pasa, no era hambre, era sed. A veces confundimos hambre y sed. Pruébalo.
Usa platos pequeños, así parecerá que comes más. Y si no es posible, siempre déjate algo en el plato.
Lávate los dientes inmediatamente después de comer. Esto funciona muy bien, porque sientes los dientes limpios y con sabor a menta, así se te quitan las ganas de seguir comiendo o picoteando después.
Y, por último, a veces, date un caprichito, cómete un trocito de chocolate puro sin azúcar junto con una fruta para merendar. Esto te ayuda a calmar la ansiedad.
No hagas todo de golpe, introduce estos cambios poco a poco. Esto te ayudará a que los antojos se reduzcan. Vuelve a los hábitos saludables y verás cómo todo funciona mejor.
¿Quieres saber como deben ser las porciones a la hora de comer?
Estás en el sitio adecuado.
Cuando llega la hora de comer siempre nos entran dudas de cuál debe ser el tamaño de las porciones para quedar saciada y no engordar o para que nos ayude a bajar de peso.
Alguna vez, cuando has ido a echar comida en el plato, te has preguntado por la cantidad de proteínas, hidratos de carbono o de verduras, que debe contener ese plato.
No eres la única, yo, en su momento también me pasaba.
Son dudas que le surgen a todas y más aún cuando te propones empezar a comer sano y ya si quieres perder peso no digamos.
Pero no te preocupes, hoy te lo revelo.
En este post, te contaré las cantidades y porciones necesarias, pero de forma general, que si eres de las que comes mucho, esto te ayudará a perder peso.
Y digo general porque no es lo mismo una mujer de 60 kg, deportista, que va al gimnasio o hace deporte 3 o 4 días a la semana, que otra mujer de 60 kg sedentaria. No necesitan las mismas calorías.
Por ello es tan importante conocer las características individuales de cada una, para poder adaptar las cantidades necesarias a su ritmo de vida.
Y con esto no quiero decir que una mujer sedentaria, como no hace ejercicio, las porciones de sus comidas sean muy pequeñas. Evidentemente no pueden ser de alta densidad calórica, porque ese exceso se quedará ahí, acumulado, transformado en grasa. ¿Y eso no es lo que quieres, verdad?
También hay que tener en cuenta tu ritmo de vida, cuando estás más activa o necesitas energía extra.
Reparte tus comidas:
Desayuno:
Siempre se ha dicho que es una de las comidas más importantes del día, pero también hay estudios que dicen que no es tan necesario. Por tanto, yo te pregunto, ¿Cuándo te despiertas, necesitas desayunar o no?
Si tu respuesta es sí, estos son mis consejos para que tengas un desayuno completo con unas porciones adecuadas.
Un desayuno siempre debe incluir carbohidratos complejos si están crudos, pero si los mides una vez cocidos serán 1/3 de taza, como arroz integral, trigo integral, centeno, quinoa, o mi preferido, la avena.
Debe tener proteína, la mejor, los huevos, de alto valor biológico, puedes comer 1 o 2 perfectamente. No te preocupes por el colesterol, que no influye. Ya te contesto a eso en el post de mitos en torno a la alimentación, pero de momento seguimos con el desayuno. También pueden ser un puñado de frutos secos. Un poquito de jamón serrano o yogur griego.
Media Mañana:
Para la media mañana, mi consejo es que combines una fruta con frutos secos, manzana, fresas, plátano, … Lo que tú prefieras. También puede ser algún carbohidrato como una tortita de arroz o de maíz. O si prefieres un huevo cocido o queso fresco como proteína.
Comida:
Para que la comida sea completa, debe incluir carbohidratos, proteínas y vegetales.
En este post sobre “Mi plato”, encontrarás una herramienta fácil de entender que te enseñará cómo se tiene que ver el plato más o menos.
Los carbohidratos, como siempre, complejos. Arroz integral, quinoa, trigo integral… También es una buena opción batata/boniato.
De proteínas, puede ser carne, pescado o huevos.
Mídelas con la palma de la mano cerrada. Es una manera muy fácil, rápida y visual de medirlas.
También las legumbres, muy importantes en nuestra dieta. Se deberían consumir unas 3 veces por semana.
Y vegetales, que tiene que ser al menos la mitad del plato. Ya sea una ensalada, unas verduras asadas o hervidas.
Yo, normalmente, los vegetales me los pongo en un plato aparte, porque siempre es más de la mitad del plato
Merienda:
En la merienda, podría ser otra fruta ligera. Las mejores los frutos rojos. Acompañada de unas lonchas de jamón york bajo en sal, o una pechuga de pollo. También puede ser un huevo cocido.
Cena:
Para la cena seguiremos la línea de la comida, pero con un cambio.
En vez de carbohidratos, serán grasas.
Como he comentado muchas veces, al llegar la noche nuestras reservas de glucógeno será más probable que estén al completo, por lo que se ingiera demás, se transformará en grasa.
Con grasas no me refiero a frituras, sino a grasas saludables. Un aguacate, salmón, aceite de oliva o frutos secos. Estas son de las mejores grasas que se pueden consumir sin perjudicar nuestra salud.
Y las proteínas, como antes he dicho, huevos, carnes o pescados. Siempre será mejor un pescado, pues es más ligero.
Y las verduras, como siempre, fundamentales.
Como ves, las proteínas se incluyen en todas las comidas. Estas son importantes para mantenernos saciados durante más tiempo.
Todo esto son indicaciones muy generales, la composición y cantidades de las comidas y los macronutrientes va a depender del objetivo que tengas. Cuidarte, ganar músculo, perder peso, bajar el colesterol… Para esto siempre hay que ser más específico.
Entre horas:
Y si entre horas, tenemos hambre, os dejo una lista de tentempiés que no aumentan demasiado las calorías del día.
Una onza de chocolate negro, más de 80% de cacao y sin azúcar (50 kcal)
Un puñado de frutos secos sin tostar, ni fritos (unas 100 kcal)
Un vaso de leche, con café o cacao sin azúcar. (150 kcal)
Un plátano y un puñadito pequeño de almendras (150 kcal)
Un yogur con proteína en polvo (siempre y cuando sea 0 azúcares y 0 grasas) (180 kcal)
Un yogur griego (unas 180 kcal) o un yogur entero normal (unas 100 kcal)
Olvídate por tanto de los siguientes picoteos:
La mayoría de zumos, refrescos… por su escasez de fibra y su alto contenido en azúcar.
Galletas saladas, pan sin más (aunque sean integrales)
Todo tipo de bollería y dulces
Los refrescos, incluidos los light. Aparte que no son tan sanos como a veces se cree, tienen una peculiaridad y es que son capaces de limpiar los sabores por lo que ayudan a que comamos más sin tener sensación de estar pasándonos. Haz la prueba, en una barbacoa, por ejemplo, bebed agua en vez de refrescos y ya veréis como coméis mucho menos.
¿Quieres aprender cuáles son tus porciones más adecuadas para perder peso? Apúntate al curso Meal prep saludable y empieza ya mismo a calcularlas.
A veces crees que comes sano, que lo haces de forma saludable y ves que el número en la báscula no cambia, no consigues bajar de peso.
Que esos vaqueros o vestido monísimo no te queda como antes o como te gustaría que te quedara.
Y el siguiente paso que das es entrar en una espiral de culpa, remordimientos… y te preguntas el por qué, si todo iba bien hasta este momento, si estabas perdiendo peso, estabas menos inflamada.
La retención de líquidos también había desaparecido, y las hormonas no estaban jugándote una mala pasada. La saciedad estaba bajo control…
Cuando llegas a este punto en el que no eres capaz de bajar de peso, es el momento de hacerte unas preguntas y ser sincera contigo misma a la hora de responderte.
¿De verdad estás comiendo tan bien como crees?
Piénsalo, unos minutos si es necesario.
Vamos, sé sincera.
¿Cuantos caprichos, porque un día es un día te sueles dar?
¿Cuantas calorías vacías estás ingiriendo entre horas?
No solemos darnos cuenta de hasta qué punto comemos cosas poco sanas para compensar la reducción de calorías de las comidas principales, cuando ni siquiera, nos sacian.
Porque si piensas que unos cereales de caja, un paquete de galletas es sano, entonces no, no estás haciéndolo bien.
No consigo bajar de peso, ¿por qué?
bajar de peso
Apunta lo que comes, absolutamente todo, durante 4 o 5 días.
Ya has pasado las primeras semanas restringiendo comidas (algo que no se debería hacer) y te has estancado después de perder unos cuantos kilos.
Cuando el cuerpo se acostumbra a que le echemos la misma gasolina siempre ¿Qué hace? Reducir el nivel de gasto. Hay que ajustar cantidades de nuevo, revisar cuantas calorías consumes y más importante aún, de donde provienen, por ello es fundamental leer las etiquetas.
No es cuestión de estar mirando al detalle esto, yo no digo eso porque sé muy bien que esto nos puede llevar a abandonar. Pero si se puede hacer las primeras semanas, o cuando hay que ajustarla para perder peso, llevando siempre un plan adaptado a ti. En este post encontrarás los trucos para que leer esas etiquetas sea más fácil.
La cuestión es comprometerse con uno mismo, fijarse pequeños objetivos, conseguir un estilo de vida saludable, no un estilo que sea una dieta constante.
Hay que escuchar al cuerpo y también saber diferenciar entre hambre y ganas de comer, (para esto puedes beber un vaso de agua cuando creas que tienes hambre, y espera, si pasado unos minutos no se te ha calmado, entonces es hambre).
Quizá estés en tumba metabólica
No es muy común pero tampoco es raro.
Es algo parecido a lo que me pasó a mi (si no has leído mi historia, pásate por aquí).
Más o menos se traduce en esto: estás a dieta, o eso crees, pierdes peso, recuperas, eliminas grasas de tus comidas. Te das algún capricho muy de vez en cuando compensándolo eliminando otra comida, siempre en base a unas mismas calorías. Y te estancas, y viene el efecto yo-yo, y ¿qué haces? vuelves a reducir calorías
¿Lo has vivido verdad?
Como he dicho antes, el cuerpo se acostumbra, no le gustan los cambios. Está acostumbrado a una dieta muy baja en calorías, y lo único que hace al final es disminuir el gasto en reposo, lo que complica más aún el perder peso.
Mi consejo es que aparte de llevar una dieta ligeramente hipocalórica, hay que aumentar el gasto calórico. Es la única manera de salir de esa tumba metabólica. Lo que me lleva al siguiente punto.
¿Haces ejercicio?
El perder peso suele conllevar pérdida de masa muscular. Y si es una dieta de poca calidad, peor aún para mantener los músculos. Hay que hacer ejercicio de fuerza, nada de estar saltando de una clase de zumba a otra de aerobic y de ahí a corre en la cinta o la bici. Por supuesto que el ejercicio cardiovascular es importante, pero no lo es todo. Es fundamental trabajar esos músculos, ya sean con pesas como ejercicios de resistencia. El pilates y el yoga también funcionan porque estarás trabajando la fuerza y a la vez estirando los músculos.
La dieta no es la más adecuada para ti.
Hay miles de dietas: bajas en grasas o en hidratos. Sin gluten, sin carne, a base de batidos. Las disociadas, las hiperprotéicas… Por eso siempre insisto en la personalización de la dieta, porque no a todos les va bien la misma.
Pero a parte de eso, hay que tener claro que no se pueden estar eliminando grupos de alimentos de la alimentación. El cuerpo necesita de la energía, entre otras cosas, de los hidratos de carbono y de las grasas.
Este es un error muy común cuando alguien empieza una dieta, le eliminan algunos alimentos en vez de enseñar qué alimentos de ese grupo son saludables y puede consumir sin problemas.
¿Tienes algún problema hormonal?
Quizá estés haciéndolo todo bien, y lo que te pasa es que tienes las hormonas alteradas, hipotiroidismo, diabetes tipo II, quistes ováricos… Por ello lo mejor es un chequeo médico y una vez que sepas lo que te pasa, trabajar sobre ello.
¿Te encuentras en alguna de estas situaciones?
Descúbrelas y empieza a aplicar los cambios necesarios para empezar a bajar de peso de nuevo.
Equilibra tu vida para conseguir más paz interior y mental.
Guía práctica para equilibrar y armonizar los 4 pilares de tu vida:
Mente. Cuerpo. Hogar. Espiritualidad.
Si sientes que tu vida es un caos, que necesitas paz mental e interior y te falta tiempo para disfrutar de la vida, esta es tu guía.
Te has suscrito correctamente
¡Hola! Soy Alejandra
Te enseño cómo equilibrando los 4 pilares de tu vida (mente, cuerpo, hogar y espíritu) alcanzarás un estado en el que tu mente está en calma, recuperas el equilibrio, tu tiempo y el control de tu vida.
Ya no estarás desbordada, estresada ni sentirás que te has olvidado de ti misma.