La comida no es un enemigo, es la herramienta para conseguir una mejor salud, un cuerpo sano y lograr perder peso.
Haces una dieta, pierdes peso, alcanzas tu objetivo y después, lo vuelves a recuperar cuál yo-yo. En un sube y baja. ¿Te sientes identificada?
Si has contestado sí, sigue leyendo porque esto te interesa, porque aprenderás cómo perder peso sin dietas.
Muchas personas creen que tienen que hacer dieta para perder peso, que no hay otra posibilidad de conseguirlo si no es restringiendo al máximo sus comidas e incluso terminan por recluirse en su casa para no tener demasiada vida social.
Esto no tiene porqué ser así.
Hay diferentes cambios que puedes realizar en tu día a día, en tu alimentación, en tus hábitos, que te pueden llevar a adelgazar sin dietas.
Seguro que estás cansada de andar probando diferentes dietas, muchas de ellas sin resultados, porque como me gusta decir a mí, una dieta con una fecha de inicio y una de fin, te harán perder peso, pero no mantenerte después.
En la mayoría de los casos, es lo que ocurre después de dejar la dieta lo que preocupa.
Porque, ¿cómo puedes hacer para no volver a engordar? ¿estar a dieta siempre? No, la respuesta es no.
Por ello quiero contarte 10 trucos para perder peso sin dietas.
1. Planifica tu menú.
Si planificas tu menú, no te sales de él o lo haces lo mínimo imprescindible. Dejarás de improvisar.
Nos preocupamos muchas veces más de si un alimento tiene grasa o no, si la fruta o los hidratos como el arroz engordan por la noche y nos olvidamos del azúcar, cómo si fuera algo beneficioso.
Nos han metido tanto en la cabeza que el azúcar es necesario para el cerebro, que nos lo hemos creído. Desayuna algo con azúcar para rendir más en el cole, es una frase típica en muchas casas.
Sustituir el azúcar por Stevia es una buena opción para reducir calorías innecesarias para tu cuerpo. Aunque la diferencia la notarás al educar tu paladar a productos sin azúcares y volviendo a degustar los alimentos con su sabor real.
3. Sustituir harinas y carbohidratos refinados por integrales.
Uno de los consejos que puedes llevar a cabo desde el principio para empezar a perder peso sin dietas es sustituir los carbohidratos refinados por los integrales, pero, aun así, reducirlos.
¿Sabías que consumir demasiados carbohidratos hace que se acumule más grasa?
Los hidratos de carbono se pueden dividir en azúcares y almidones, ambos, estimulan la secreción de insulina, la encargada de almacenar la energía en forma de grasa. Por tanto, a menores niveles de insulina, menos depósitos grasos.
Además, que estamos acostumbrados a llevar una dieta alta en estos alimentos que luego no gastamos porque no hacemos el suficiente ejercicio (la mayoría de los mortales), por tanto, al reducirlos, estarás ayudando a quemar grasas en lugar de hidratos de carbono, al fin y al cabo, ¿no es eso lo que quieres?
En resumen: menos carbohidratos » menos insulina » más quema de grasas = pérdida de peso.
4. Consumir grasas saludables
Junto a los carbohidratos, las grasas son los alimentos que más calorías suman en tu día a día, son las principales fuentes de energía del organismo
Por ello, si reduces los carbohidratos como hemos dicho anteriormente, no debes reducir en demasía las grasas, sino sustituirlas por opciones más saludables.
Las grasas, además te ayudarán a reducir los antojos y el hambre, porque al contrario que los carbohidratos, las grasas te sacian mucho más.
Como te digo, solo tienes que elegir las saludables como el aceite de oliva virgen extra, el de coco, los frutos secos naturales o tostados, pero sin sal ni aceites, aguacate, aceitunas…
5. Beber agua
Qué importante es estar hidratado, y aunque suene a anuncio de la televisión, te sentirás bien por dentro y por fuera si bebes agua 😊
¿Sabes que muchas personas confunden sed con hambre? Cuando esto pasa corres a la nevera/despensa en busca de un snack que te mate esa hambre y quizá, si hubieras bebido un vaso de agua, se te hubiera calmado.
La próxima vez, además de beberte 2 litros de agua diarios, si te ataca el hambre acuérdate de beber agua primero y dejar pasar 10 o 15 minutos y comprobar si se te ha pasado o realmente tenías hambre.
Además, que bebiendo agua consigues depurar tu organismo y reducir la retención de líquidos. Un punto más a favor para el agua.
6. Aumenta el consumo de verduras
Al consumir más verduras estarás llenándote de nutrientes varios como minerales y vitaminas, pero también de fibra.
Esta fibra ayuda a que te sacies antes, por lo que aprovecha a consumir al menos medio plato de estos alimentos.
Creemos que por ponerle un pequeño sofrito a la comida ya estamos cumpliendo con esa ración de verduras, pero no es así, como te digo, tienes que consumir al menos medio plato para considerarlo una buena cantidad.
El ejercicio es fundamental para adelgazar, pero también para mantenerse en una buena condición física y un buen estado de salud.
Lo mínimo que puedes hacer es caminar, mínimo 10.000 pasos diarios, pero si es a una intensidad moderada mejor aún.
Si, además, incluyes entrenamientos de pesas para construir músculo y aumentar el gasto calórico diario, y un para de rutinas de HIIT (intervalos) a la semana, te ayudarán a acelerar el proceso de pérdida de peso.
Si eres de las que dices no tener mucho tiempo, te propongo un reto, cada vez que estés sentada viendo la televisión, durante la publicidad levántate y haz un sprint en el sitio, unas sentadillas, unos saltos abriendo y cerrando las piernas… verás como con estos minutos de tregua que te da la publicidad aumentarás los beneficios.
8. Come 5 veces al día
He escrito ya un post sobre ello y mi consejo siempre es escuchar el cuerpo porque no todo el mundo quiere ni puede comer 5 veces al día, ni lo necesita tampoco.
Pero sí que es verdad, que la experiencia en la mayoría de mis clientas y en la mía propia, me dice que hacer 5 comidas al día, 3 más grandes y 2 más pequeñas, ayuda a mantener el metabolismo activo y el hambre a raya.
9. Engaña tu mente
Sí, engañarla comiendo cosas crujientes, usando platos pequeños y cubiertos de postre.
Tu mente creerá que estás dándole más comida al ver el plato lleno, pero en realidad, lo que haces es reducir la cantidad.
Cuanto más pequeño es el plato, más comida creerá tu cerebro que vas a comer.
A veces, comemos con ansiedad y más que comer, devoramos la comida. No le prestamos atención ni a las cantidades ni a lo que se come.
El meal prep tiene muchos beneficios como ahorrar dinero, comprar más fácilmente, tener tiempo libre extra, perder peso, ser más saludable, regula el metabolismo, reduce el estrés… entre otros.
Hoy quiero darte las razones por las que el meal prep te ayuda a estar más saludable, a tener más salud, quiero centrarme en demostrarte cómo el meal prep te ayuda a estar más sana, a llevar una alimentación saludable.
Yo era de las que comía cualquier cosa que pillara, comía sin saber hasta qué punto me perjudicaba o no, pero más que eso, aun queriendo adelgazar, decía, comeré una ensalada y una pechuga a la plancha, pero según llegaba la hora de comer o, mejor dicho, la hora de cenar, que es cuando más ansiedad/hambre nos produce, cambiaba de idea.
Probablemente también tú has pasado por eso y sabes por qué se cambia de idea ¿verdad?
Porque no nos llama la atención esa comida sosa, no te dice cómeme. No desprendía olor a macarrones a la boloñesa, tampoco olía a pan tostado, no olía a …. (pon aquí tu comida favorita).
Este era uno de mis problemas y fue el primero que se solucionó al hacer meal prep. Pero si quieres saber más, sigue leyendo lo que el meal prep puede aportar a tu salud.
Tienes planificadas las comidas, por lo que no buscarás otras.
Imagina tener todas las comidas cocinadas, guardadas en el tupper y listas para calentar, ¿crees que tirarás por la borda esos esfuerzos? El 99% de las veces, no lo harás.
Esto te ayuda a tener más salud siempre y cuando te hayas asegurado que tus comidas seas saludables, sino, no servirá de nada.
No estarás ingiriendo alimentos procesados, aditivos y tampoco azúcar.
Es por ello que tus elecciones en el súper serán más acertadas y tendrás en cuenta qué tipo de alimentos eliges.
Como lo primero que haces es escribir lo que vas a comer la semana siguiente, cuando estás en ello estarás centrada en elegir las comidas más saludables.
Por ello, la compra de procesados y alimentos con decenas de aditivos y conservantes y sobre todo con mucho azúcar, será mínima o inexistente.
Aumentas los productos frescos.
Como al planificar las comidas y hacer la compra te estás asegurando que tus comidas sean saludables, a parte de reducir los alimentos procesados, estarás aumentando el consumo de productos frescos, por lo que en tu día a día consumirás más frutas y verduras de lo que ahora haces.
Controlarás porciones
Al tener todo preparado por porciones, estas cantidades serán más reducidas que si tienes barra libre para servirte una y otra vez. Esto es lo que me gusta del meal prep a diferencia del batch cooking, que en el primero tienes las porciones controladas desde el inicio mientras que en el batch cooking, tienes que hacerlo en el momento o servirte el plato a ojo.
Por lo que, si tu intención es perder peso, elige el meal prep sin duda, ya que te “obliga” a tener más control sobre esas porciones, por lo que te comerás solo y únicamente lo que tu cuerpo necesita.
Como ves, el meal prep saludable no se basa únicamente en cocinar en una sola tarde, sino que lleva un trabajo previo de planificación de las comidas y control de lo que se compra. Por ello es por lo que el meal prep te hace tener más salud y perder peso desde el principio y a mantenerte después.
Hace un tiempo que no publicaba recetas, y ya tocaba hacerlo.
Una preocupación que veo a menudo entre las mujeres que quieren perder peso es que no saben cómo hacer las cenas rápidas y bajas en carbohidratos.
Cuando llega la hora de hacer la cena no se tienen ganas de ponerse a cocinar y es cuando más se recurren a los precocinados o comida poco saludable.
Es algo muy común, así que no te preocupes por sentirte desbordada en esos momentos. A mí también me ha pasado y aún me pasa.
Lo importante es reconocerlo, aceptarlo y hacer algo al respecto.
Y lo mejor para estas ocasiones es o bien tener un repertorio de recetas bajas en carbohidratos o directamente tenerlas listas desde tu sesión de meal prep.
Para mí, lo que mejor funciona es esto último.
Y sin más, aquí están.
3 recetas bajas en carbohidratos.
Brochetas de pollo marinadas en yogur.
Para 8 brochetas.
Ingredientes marinada:
100 gr yogur
2 cucharadas de ralladura de limón
Zumo de un limón
1 cucharadita de pimentón
Una pizca de cayena
½ cucharadita de cúrcuma
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de ajo
1 cucharadita de comino molido
Ingrediente principal: ½ kg de pechuga de pollo cortada en dados grandes.
Mezclar los ingredientes de la marinada.
Añadir el pollo y mezclar bien. Tapar con film de plástico y dejar reposar en la nevera mínimo una hora.
Una vez pasado el tiempo, armar las brochetas y hornear 15 – 18 minutos a 210º.
Acompañar con una ensalada con espinacas, lechuga, rúcula, tomate, pepino. Aliñada con un poco de mostaza y Stevia.
Las brochetas aguantan en la nevera 5 días en perfectas condiciones. En cambio, la ensalada, no dejarla más de 3 días, pues se pondrá mustia.
Mezclar el curry y el aceite, añadirlo a las gambas y dejar unos minutos.
Cocer mientras los espárragos 5 minutos en un cazo con agua.
Hacer espirales de calabacín.
Cocinar las gambas en una sartén, cuando estén doradas por fuera añadir los espárragos, el tomate y las espirales de calabacín. Saltear todo 2-3 minutos.
Si lo vas a conservar varios días, no cocines el calabacín y guárdalo crudo. En el momento de comer, saltearlo todo junto.
Las gambas y verduras puedes tenerlas en la nevera 3-4 días.
Salteado de tofu y verduras.
Para 3 raciones.
Ingredientes:
1 cucharada de aceite
100 gr de espárragos cortados
½ pimiento rojo
½ pimiento verde
½ pimiento amarillo
2 zanahorias
1 calabacín grande
2 tomates machacados
400gr de tofu en cubos
½ cucharadita de curry
Una pizca de comino molido
Pimienta molida
Sal
Cortar las verduras en tiras finas o a cubos, excepto el tomate.
Saltearlas en la sartén con un poco de aceite.
Cuando estén empezando a dorarse añadir el tofu en cubos.
Echar las especias y una cucharada de aceite más.
Por último, añadir el tomate y saltear todo junto.
Puedes conservarlo 4 días en la nevera.
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¿Qué te han parecido? ¿Te animas a probarlas? Cuéntamelo aquí abajo.
¿Cuántas veces has ido a la compra y has intentado mirar las etiquetas de los alimentos?
¿Has entendido lo que has leído? Casi seguro que no, ¿verdad?
Apuesto a que has cogido el producto de la estantería, lo has girado para intentar ver la etiqueta, no has entendido nada y como no lo has hecho, lo vuelves a girar fijándote en lo que pone en su cara delantera bien en grande, te lo has creído y lo has comprado, ¿no es así?
Bien, pues déjame decirte que está mal hecho.
Sí, sé que estarás pensando, ¿cómo va a estar mal hecho? Si pone que es integral, es que lo es, si pone bajo en azúcares o 0% materia grasa es que es saludable…
No señora, no. La industria nos engaña y lo que pone en grande no siempre es lo cierto.
Por ello, hay que darle la vuelta al paquete, para ver la etiqueta real, leerla e interpretarla correctamente.
Por ello quiero darte unos tips rápidos para que puedas saber que productos y alimentos son saludables y cuáles no de forma más fácil.
Paso a paso para hacer una compra saludable.
Lista de ingredientes.
Para empezar tienes que fijarte en la lista de ingredientes y revisa cuantos ingredientes tienen.
Si tienen más de 5 o 6, no te molestes en mirarlo. Probablemente no merezca la pena porque no será un alimento saludable y mucho menos para perder peso.
Revisa que no tenga los siguientes ingredientes:
Azúcar o cualquiera de los nombres con que pueden llamar al azúcar. En caso de que aparezca, que sea al final.
Grasas saturadas.
Grasas trans.
Grasas hidrogenadas.
Aceite de palma.
Grasas vegetales. Solo comprar los que lleven aceite de oliva o de coco.
En el caso de alimentos con cereales, ya sean cereales para desayunar, galletas, panes… fíjate que pongan harina o cereales integrales en el primer ingrediente y que sea mínimo un 70%.
Información nutricional:
Una vez descartados los productos y alimentos que no cumplan estos requisitos y créeme que son muchos, tienes que mirar la información nutricional.
Los productos tienen que pasar los siguientes filtros:
Menos de 5 gramos de azúcar por cada 100 gramos de producto. Para mí es el principal y debería serlo para ti también a partir de ahora.
Después, las grasas, que no tengan más de 10 gramos por cada 100 de producto.
¿Te parece difícil de recordar?
Te recomiendo que lo apuntes en una hoja y lo lleves siempre en el monedero. Las primeras veces lo mirarás mucho, pero con el tiempo habrás cogido práctica y de un solo vistazo sabrás si merece la pena comprarlo o no.
También puedes descargarte esta tarjeta, imprimirla y llevarla siempre contigo. En ella verás los valores nutricionales que tiene que tener un alimento para ayudarte a perder peso.
Solo con esto, ya estarías dando un gran avance hacia una compra más saludable.
Además, leer las etiquetas, en muchos casos, es lo que más ayuda a perder peso y comer de forma sana. ¿A qué esperas para ponerlo en práctica ya mismo?
Si quieres profundizar más sobre ello, en el curso «Meal prep saludable» hay un módulo dedicado a las etiquetas, porque es algo fundamental si quieres cuidar tu salud y tu peso.
Seguro has visto y probado muchos hábitos diferentes para conseguir una alimentación saludable.
Todos relacionados con la salud como ejercicio, eliminar el azúcar, comer más verduras, mindfulness.
Pero hay muchos más hábitos que puedes implementar en tu día a día para mejorar tu alimentación y que no tienen nada que ver con la salud.
Quizá te sorprendas con lo que te estoy contando, pero a veces, comer sano no es cuestión solo de unos pocos cambios de la alimentación.
Así que vamos a dar un paso adelante y empezar a probar otras cosas para lograrlo.
Estos hábitos que te voy a contar resultan liberadores, tanto para tu espacio como el de tu mente.
Al liberar ese espacio físico y mental, hará que puedas enfocarte en otras cosas que te importen más, como tu alimentación y conseguir así una mejor salud, aparte de lo que hará con tu peso.
¿Preparada? Vamos a por ello.
5 hábitos no alimenticios para conseguir que tu comida sea sana.
1. Hazte un Marie Kondo.
Si no has leído a Marie kondo, no puedes esperar más.
Su libro La Magia del Orden es magnífico. Te libera y te da orden, a tu casa y a tu vida.
Desde que lo leí mi casa ha cambiado y mi vida ha mejorado porque veo las cosas desde otra perspectiva.
Antes compraba lo que veía porque me gustaba y me parecía útil, sin pensar en nada más.
Ahora siempre me pregunto ¿lo necesito? ¿tengo otra cosa que haga la misma o parecida función? Y según mis respuestas lo compro o no lo compro y te aseguro, que ahora gasto menos por ello.
Marie, dice que hay que deshacerse de todo aquello que ya no te hace feliz y de lo que realmente no necesitas. Y esto es aplicable a cualquier cosa, pero centrémonos en la cocina, que es donde estamos ahora.
¿Cómo?
Reserva una tarde libre para hacerlo.
Vacía cajones, estanterías, todo. Pero todo, todo. Sin miedo.
Agruparlo por categorías: tuppers, sartenes, cacerolas, vajilla, cubiertos, vasos…
Tira todo lo que esté roto o inservible.
Después pregúntate si es necesario tener 20 cucharas, 14 tuppers…. O si realmente necesitas 4 coladores… Así con todo.
El siguiente paso, pregúntate si lo has usado en los últimos 4-5 meses. Si tu respuesta es no, fuera.
Te sorprenderá las cosas que tenías guardadas y no sabías ni que existían.
Por último, coloca todo lo que te has quedado por categorías, para tener cada cosa en su sitio y pon a mano lo que vayas a usar en el día a día.
2. Organiza la cocina.
El tener la cocina organizada hará que te resulte más fácil decidirte por alimentos saludables.
Es como lo anterior, liberar tu espacio «de trabajo» y tu mente hará que priorices mejor tus siguientes objetivos.
En la estanterías o cajones que más a mano tengas a la hora de ponerte a cocinar, guarda los utensilios que más usas y los alimentos más sanos.
Así, a golpe de vista en un momento dado, puedas acceder a ellos de forma rápida.
¿Sabes cuáles son mis herramientas favoritas? Léelo aquí.
3. Limpia la cocina.
Una cocina limpia y recogida invita a cocinar más y a elegir alimentos más saludables.
La mente se vuelve más creativa al no tener distracciones.
Esto hará que deseches la idea de que comer para perder peso y estar sana sea sinónimo de comida aburrida.
Así que ya sabes, arremángate y ponte hoy mismo a recoger y limpiar tu cocina. Mantén las encimeras libres y empieza a darle rienda suelta a tu imaginación para ponerte a cocinar. Aquí tienes más de 40 recetas.
El hecho de sentarte a planificar qué comer, hace que tus decisiones se inclinen más hacia comidas más saludables que si lo dejas para improvisar en el último momento.
Si no quieres tener todas las comidas hechas, prepara mínimo las verduras de acompañamiento, así te aseguras de comer verduras diariamente. Revisa cómo puedes conservarlas correctamente.
Tengo un recetario para inspirarte a cocinar con antelación, con más de 40 recetas fáciles y rápidas, que puedes guardar en la nevera durante varios días, clic aquí para echar un vistazo.
5. Sé más productiva.
Y para eso te recomiendo un programa gratuito, que puedes tenerlo tanto en el ordenador como en el móvil.
Yo, que me considero multitasking total, este programa ha hecho que disminuya la presión de recordar y tener que hacer todo.
En este programa escribo mis tareas, mis ideas, todo lo que se me pase por la cabeza.
Después voy clasificándolas según el «proyecto». Tengo una bandeja para lo profesional, otra para la casa, otra para la compra, para cosas que quiero hacer en el futuro… todo lo que para mí es necesario.
Al hacer eso liberas tu mente.
También la uso para ir anotando las recetas que encuentro por la web y así cuando quiera hacerlas hago una búsqueda y ahí me aparecen, todas juntas.
Luego agrupo las tareas por día, así por la mañana al levantarme ya sé lo que tengo que hacer ese día.
Vamos, que lo que pongo en Asana, casi siempre se acaba haciendo.
Este programa, no es complicado de usar, pero si quieres sacarle todo el partido, te recomiendo hacer un curso que te destripa todo el programa para que puedas ser de nuevo productiva e ir avanzando tanto en tus proyectos profesionales, como personales.
Quizá, seas de las que se pasa el día picoteando, es algo muy común.
Conozco mujeres que aparte de las 3 comidas y 2 snacks, de vez en cuando, entremedias, picotea algo, siempre hay algo más que llevarse a la boca.
Se ha quedado tan arraigadao lo de comer poco pero a menudo que en mi opinión, ya nos excedemos.
Ponte en situación, estás sentada, aburrida, no sabes que hacer y de repente, te entra hambre, mucha hambre, tanta, que te comerías cualquier cosa.
Este hambre, aparece por aburrimiento, otras veces simplemente es que se nos antoja algo concreto (hambre psicológico) y también puede presentarse porque no hemos ingerido los suficientes nutrientes en las comidas anteriores. Pero incluso puede aparecer si no descansas bien.
Sensación de hambre por aburrimiento.
Si en tu caso es porque no tienes nada que hacer o solo es porque te apetece comer algo sin más, te aconsejaría el ayuno intermitente.
Yo era de las que si no comía cada 3 horas, sentía morir. Me fallaban las fuerzas, me daba el bajón, me mareaba… era incapaz de controlarlo.
Además, que cuando me entraba sensación de hambre miraba el reloj y justo, estaban a punto de llegar las 3 horas desde la última comida.
Cuando me inicié en el ayuno, los primeros días fueron duros, pero pronto mi cuerpo se adaptó y entendió que soy fuerte y capaz de saltarme una comida sin ningún efecto secundario. Ahora puedo esperar entre una comida y otra, pasando más de 3 horas y sin hambre.
Tranquila, si no te ves capaz de probar el ayuno, o lo has intentado y no lo has conseguido, aquí van 5 trucos que te ayudarán a sobrellevar y eliminar la sensación de hambre entre comida y comida.
1. Bebe agua:
Es el componente principal de nuestro cuerpo, por lo que tienes que beber a menudo para ir reponiéndolo.
El agua te ayuda a eliminar toxinas, a hidratarte por dentro pero también por fuera y además, te ayuda a que tengas una mayor sensación de saciedad.
Al beber más agua y aumentar esa saciedad, comerás menos.
En este punto quiero resaltar que solo se incluye el agua y las infusiones. Nada de cualquier otra bebida.
Cuando comes un producto con mucha cantidad de azúcar, la glucosa de la sangre sube rápidamente para después caer de golpe.
Esto hace que aparezca el hambre al 2×3.
3. Come más proteína
No me cansaré de repetirlo. La proteína te ayuda a que te mantengas más saciada. Incluye proteína en todas tus comidas, incluso desayuno. Si eres de las que desayuna una tostada con tomate y un café, anímate a ponerle un poco de jamón y queso, un huevo cocido, o atún. Verás la diferencia a lo largo de la mañana.
Si eres consciente de que estás aburrida a más no poder y te entra el hambre, primero bebe agua y después mastica chicle.
Lo primero es porque a veces el cerebro te manda la señal de hambre cuando quiere mandarte la de sed, pero se confunde el pobre, así que compréndelo y prueba a ver si era sed lo que tenías.
No es que así te vayas a mantener sin hambre 2 o 3 horas más, pero sí que lograrás olvidarte de ello un buen rato.
5. Haz deporte:
¿Te pensabas que la solución era solo la comida?
Pues no, practicar deporte te ayuda a mantenerte satisfecha más tiempo.
El deporte te pone de buen humor gracias a las endorfinas y a la serotonina que se liberan mientras lo practicas.
Estas hormonas hacen que te sientas más feliz y más motivada, porque si quieres perder peso, después de sudar la gota gorda al practicar ejercicio, no te quedan muchas ganas de comer y tirar todo por la borda.
6. Aumenta la fibra:
Al igual que con la proteína, es un nutriente que te ayuda a mantenerte saciada durante más tiempo al mantener estable la glucosa en sangre.
Yo he encontrado mi desayuno perfecto incluyendo avena y huevo. Tan pronto son unas tortitas, como unas creps, un bizcocho, un mug cake…. Pero siempre, que incluya estos ingredientes y lo noto mucho cuando no desayuno así.
7. Descansa:
La falta de sueño hace que la hormona del hambre aumente, por lo que pasarás el día con hambre.
Si te levantas de la cama directamente con hambre, puede ser porque no hayas descansado correctamente.
Asegúrate de dormir 7-8 horas.
Procura no irte a la cama nada más cenar, dejando pasar al menos 2 horas entre la cena y la hora de dormir.
Estos hábitos además de mitigar el hambre constante ayudan a perder peso, pero si quieres profundizar más y empezar a cambiar de hábitos, descárgate la guía:
Equilibra tu vida para conseguir más paz interior y mental.
Guía práctica para equilibrar y armonizar los 4 pilares de tu vida:
Mente. Cuerpo. Hogar. Espiritualidad.
Si sientes que tu vida es un caos, que necesitas paz mental e interior y te falta tiempo para disfrutar de la vida, esta es tu guía.
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¡Hola! Soy Alejandra
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